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Como el Ave Fénix

Tras la riada, Bilbao resurgió de sus cenizas con renovada fuerza. Las imágenes de las inundaciones de agosto del 83 están grabadas a hierro y fuego en las retinas de muchos bilbainos. Todavía nos estremecemos al ver las fotos o los vídeos de la espectacular riada y sus consecuencias.
En Bizkaia, se vivieron con asombro e incredulidad aquellos días, que, si bien en aquel momento llevaron el horror y la destrucción a las calles de la capital vizcaina, después supusieron el impulso que necesitaba Bilbao para cambiar radicalmente su aspecto. El 25 aniversario de la riada nos trae viejos recuerdos de una tragedia que nunca han sido olvidados del todo.
La gran tromba de agua
El 26 de agosto de 1983 Bilbao disfrutaba con la recta final de su Aste Nagusia. A pesar de haber sido una Semana Grande pasada por agua, con una constante lluvia acompañando la mayor parte de los actos y festejos, nadie podía imaginar la tragedia que asolaría Bilbao en las horas siguientes. Ese día cayo sobre la capital una de las mayores trombas de agua que se recuerdan, lo que provocó una subida espectacular del caudal de la ría que terminó por inundar las calles de la Villa. En algunos puntos del Casco Viejo el nivel del agua llegó a alcanzar los 5 metros de altura. Cuando la ría volvió a su cauce el panorama era desolador: 34 personas murieron, cinco se dan aún hoy por desaparecidas y sólo en bilbao las pérdidas superaron los 60.000 millones de las antiguas pesetas.

El día después
Ese año la resaca no fue consecuencia de las fiestas sino del la riada que arrasó una parte importante de las calles de Bilbao. Pero nuestro Botxo, como el Ave Fenix, resurgió de sus cenizas y 'gracias' a esta desgracia luce hoy su imágen bonita y limpia. Desde entonces, el Casco Viejo ha sido rehabilitado practicamente en su totalidad y el resto de la ciudad perdió el tono gris que la caracterizada para descubrir toda una gama de colores y matices.