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Decimo
aniversario del museo que contribuyó a la transformación
de Bilbao
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El 19 de octubre de 1997, un enorme
edificio, cubierto de placas de titanio, abría sus puertas. La
curiosidad era el sentimiento que dominaba aquellos días. Eran
muchos los que se preguntaban que había dentro de aquella mole.
¿Eso es un museo? se preguntaban algunos. Si había dudas,
el tiempo las ha despejado. El Guggenheim, como San Mamés, la
Basílica de Begoña, la Ría o el Puente Colgante,
se ha convertido en un icono de Bilbao y Bizkaia y, e igual de importante,
el que más relevancia le ha dado fuera de la ciudad.
Inicios
En realidad, todo empezó seis años antes, cuando la Solomon
R. Guggenheim Foundation, que dirige Thomas Krens, apostó
por Bilbao como sede de un nuevo museo de la franquicia en Europa. Poco
a poco, se sucedió el goteo de noticias. En julio del año
1991, Frank O. Gehry era designado como el arquitecto elegido para
dar forma estética al Museo. Dos años después, empezaban
las obras en el solar de Abandoibarra. La pregunta que muchos se formulaban
era: ¿y aquí, que es lo que van a hacer? Desde cualquier
rincón de Bilbao se podía contemplar el rápido ritmo
que llevaban los trabajos de construcción.
La ceremonia de apertura del Museo, con la presencia de numerosas personalidades,
y la colocación del popular 'Puppy' a la entrada del recinto
-un perro confeccionado a base de flores y concebido por el escultor Jeff
Koons- contribuyeron a difundir la imagen de la pinacoteca entre los
bilbainos. Además del contenido, el continente iba a ser decisivo.
El diseño revolucionario de Gehry respetó la asociación
de la ciudad con el hierro, y son muchos los que ven en la estructura
las formas de un barco.
Después de un arranque con polémica, por las incógnitas
que suscitaba una inversión de ese calibre, el Museo atravesó
todas las dificultades que encontró por delante, incluida la amenaza
de la violencia. Con el tiempo, el Museo se ha convertido en embajador
de Bilbao, y los bilbainos, como señala Marga Meoro, subdirectora
de departamento de comunicación de la pinacoteca, en "los
mejores embajadores del Museo en el extranjero". De la mano del Guggenheim,
Bilbao se ha ha hecho un hueco en el panorama artístico internacional,
cuestión que hubiese sonado casi a risa hace 15 años. Los
lectores de The New York Times leen con frecuencia el nombre la
capital vizcaína. Pero los bilbainos también respaldan al
Museo por su magnitud artística. Cerca de 16.000 personas forman
el cuerpo de 'Amigos del Museo', el tercero más numeroso
de Europa por detrás del Pompidou (París) y la
Tate Gallery (Londres). En noviembre, el Museo rebasará las
diez millones de visitas, con lo que eso supone para Bilbao.
Exposiciones
El Guggenheim se siente especialmente orgulloso de la capacidad artística
que ha sabido conjugar arte contemporánea con el creado en épocas
precedentes de la Humanidad. "Bilbao ha respaldado estas exposiciones.
Hemos intentado ser innovadores y contribuir a crear tendencias en el
arte", explica Meoro. Un repaso a las muestras más
visitadas nos deja nombres inolvidables. En 1998, 'China: 5000 años'
invitó a recorrer la historia de ese país, Imperio y República
Popular, a través de su arte. Un año después, 'El
arte de la motocicleta' lanzó de forma definitiva al Guggenheim.
El carácter accesible de la exposición jugó a su
favor.
En 2001, le llegó el turno a Giorgio Armani, el diseñador
del que el Museo repasó su creación. Ese mismo año,
una invitada muy especial se apostó frente al Museo: 'Mamá',
la araña obra de la escultora Louise Bourgeois. En 2005,
'El Imperio Azteca' atrajo la atención de miles de visitantes,
como lo haría al año siguiente '¡Rusia!'. Pero
no pueden quedar en el olvido exposiciones como las dedicadas a Andy
Warhol, Henri Matisse, el arte Pop, Mark Rothko, Jean
Dubuffet, Jorge Oteiza, arte de 100 % África,
Anselm Kiefer o Alberto Durero.
De cara al futuro, Meoro dice que no quieren caer en "autocomplacencias".
"Queremos que Bilbao nos siga considerando fuente de revitalización,
pero también que la ciudad sienta el Museo como algo suyo".
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Música y famosos
Además del arte figurativo, el Museo ha destacado por
organizar otros apartados artísticos, como la música. Simple
Minds, Pet Shop Boys, Smashing Pumpkins, Red Hot Chili Peppers y
Bjork han actuado junto a él. La Velux 5 Oceans y las
World Series organizaron actos en su interior.
El 'glamour' lo trajeron, entre otros, Brad Pitt, Susan Sarandon, Morgan
Freeman, Pierce Brosnan, Michael Douglas, Sting, Charlie Watts, Mariah
Carey, Gwyneth Paltrow, Oliver Stone, Roman Polanski, Mario Vargas Llosa,
Jimmy Carter o Rigoberta Menchú.
Buren decora La Salve
El 19 de octubre, coincidiendo con los diez años
del Museo, el Guggenheim inaugura 'Cruzando, una escultura in situ' del
artista francés Daniel Buren. En ella, Buren transforma
el puente de La Salve en una estructura de un fuerte color rojo,
que se acopla a los bordes del puente para conectarlo con las formas más
delicadas del Museo. Esta es una de las iniciativas de la pinacoteca para
conmemorar su décimo aniversario. Otras ideas son el lanzamiento
de una página 'web' (gubilbao.com), que informa de todas
las actividades previstas con motivo de la efeméride, o la performance
'Adosados' de Maider López, en la que colaboraron los Amigos
del Museo.
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