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Una ola de calor nos situó de golpe en el verano. Hasta los frecuentes chapuzones en la mar y en las piscinas nos reencontraron con una temperatura del agua mucho más apetecible que en las semanas previas. Todavía no se trata de inmersiones en el caldo tibio mediterráneo, pero ya se había llegado a algo parecido en aislados veranos pasados. Si el cambio climático no nos depara sorpresas gordas, el veraneo del norte es refrescante y moderado, salvo algún agosto díscolo por lo lluvioso.
Como no están los tiempos para dispendios, podemos aprovechar, y bien, lo mejor que tenemos a mano. Al calor, o al frescor, de nuestra particular climatología muchos se dispondrán sacar partido a la musical oferta de festivales, a las populosas fiestas de las poblaciones, a los museos y a toda la gama de prestaciones que proporciona un entorno que los turistas valoran y los residentes redescubren de vez en cuando.
Los festivales de jazz de Getxo, Vitoria-Gasteiz y Donostia-San Sebastián van a ser un referente otro verano más para visitantes y autóctonos. Esa cita anual no va a estar exenta de interés, tanto desde el punto de vista musical- Diane Schuur, Omar Sosa, Michel Camilo, Jimmy Cobb, Pat Metheny, Brad Mehldau, Dave Douglas- como desde el turístico y cultural.
Lo gastronómico estará también relacionado o no con esos eventos como con los más festivos. Tampoco son incompatibles con unos agradables días de playa y campo. A disfrutar, que puede ser hasta gratis.
Arturo Trueba |